
Hace ya unos cuantos años, mi madre me llevó a conocer a una mujer maravillosa Elisa, una brasileña, contadora de cuentos. Como siempre llevo cuadernos a medio terminar y he escrito en cualquier lado, al aprovecharlos de repente encuentro trozos de cuentos mios y este es uno de ellos, más bien el final de uno.
Para Elisa que me ayudo a conocerme a traves de la escritura y por esos cuentos que espero poder contar a mis sobrinitas, aqui viene este Capitulo III: El Despertar.
Habian pasado muchos dias quiza demasiados pero la niña se encontró hecha toda una mujer. Y se llamó asi misma Maria, ese era el primer nombre que le dieron y por su sencillez lo adoptó, ya no era redonda más que en sus caderas, caderas que alguien nombro una vez, pero no era un animal de tierra, era un gran ave, un aguila y por fin pudo extender sus alas en toda su longitud. Porque se habia encontrado a si misma y encima se habia gustado.
Ya no le molestaba el graznido de su hermano pequeño, ni los gritos de su madre en la osera. Todo era accesorio, lo unico que importaba era su vida, su respiración, el dia dia y estaba dispuesta a conseguir su objetivo pese a quien pese.
Despertar fue lo mejor que le habia pasado, encontrarse a si misma y a pesar de su reflejo en el gran lago no era el tipo de antes, se asumió y pensó que la caricia del agua en su piel era lo mejor. Agua calida y tibia, como la caricia de su madre, como el beso del viento en sus cabellos.
De repente miro el agua y en su reflejo, vió unos grandes ojos de gato, era el reflejo de sus ojos pero le recordaron a un hombre antiguo, aquel que un dia encontró en sueños y que aun no habia aparecido en su vida.
No dejaria de buscarle. Siguió andando, el viento le despeinaba el cabello y el frio se metia en su piel pero le daba lo mismo, tenia que encontrarle, tenia que encontrarse.
La busqueda, la gran busqueda comenzaba hoy y a cada momento porque cada instante era unico e irrepetible y ella era lo unico que tenia TIEMPO.
Su vida habia sido un laberinto de pasado y futuro, y ahora se habia detenido como un gran torbellino que arrasaba todo a su paso y habia dejado solo el presente, un presente incierto.
Pero no le importaba, lo importante era el camino, un camino que solo podia andar paso a paso.
Cuidando su vida volvio de nuevo al camino alli a lo lejos vio la montaña mas alta que jamás soñó.Habia nieve y el sol le heria los ojos decidió bajar la ladera por donde cirbulaba un reguerillo de agua fresca. Caminando por la orilla de ese pequeño rio divisó una cabaña, era una antigua casa de madera, de esas de troncos apiñados y de tejas de pizarra, de su pequeña chimenea salia un hilillo de humo.
Maria estaba helada, le dolian los dedos de las manos y de los pies asi que decidió entrar en la cabaña. Llamó a la puerta, el dolor en sus manos le recorrió hasta el espinazo. Nadie respondió asi que empujó la puerta y observó.
Sentada frente al fuego habia una anciana toda vestida de negro. La encorvada figura se giró hacia la puerta. Tenía una mirada profunda. Sus ojos azules parecian antiguos como la vida misma. Ni siquiera sonrió, ni habló pero no hizo falta, sus penetrantes ojos esbozaron una sonrisa y aunque sus labios no se movieron, Maria supo que se alegraban de verla.
María dió dos pasos se acercó a la lumbre pero antes sintio la necesidad de abrazarla. Le recordaba tanto a su madre. Ese brillo en los ojos, esa bitalidad que traspasaba los poros de su piel ajada.
Era una mujer sin pasado, sin edad, de esas que a primera vista parecen ajadas como una flos pero que al mirarlas de nuevo resplandecen con una juventud desconocida.
La vieja mujer habló y sus palabras fueron sonoras como el tintineo de campanillas.
Bienvenida-dijo- y al hacerlo se iluminó toda la habitacion. Estaba esperandote, eres lo que siempre soñe, otra contadora de cuentos, una mujer que me sustituya en el largo camino de la vida, yo ya estoy cansada y dentro de poco mi vida no tendrá sentido.
Pero yo no soy contadora de cuentos- respondí- solo me dedico a escribier de vez en cuando para comprender mi propia historia.
- No admito una negativa- dijo la anciana- tu eres y serás siempre una de las nuestras aunque ahora no lo sepas.
Continuaré encontrando cuentos mios o de otros que contaros....

Es hermosa esta historia...
ResponderEliminarVolé un ratito de tu mano, benditos sean los contadores de cuentos, hay tanta sabiduría en las historias. Palabras para el alma....Gracias.
Un abrazo.
Hola Belén;
ResponderEliminarUn cuento precioso, estoy seguro de que la viejecita tiene razón, la niña descubrió algún día su talento y don.
Los cuentos, aun escritos por personas que aun no son celebre, siempre encierran algún misterio de sabiduría. Aunque fuese el recortarnos a "ensoñar".
Recibe un cariñoso apretón de manos.
Linda metáfora la del cuento!!
ResponderEliminarPoco a poco se va encontrando con la sabiduría!!
Calidos abrazos
El destino hace que los iguales se conozcan,me llevas una gran ventaja por lo joven que eres. Llegarás a tener una gran sabiduría, nada ni nadie podrá detener tu camino.¡Sigue sembrando esperanza!
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