Y sigo con el cuento para que lo podais disfrutar...
Muy pronto una de las mujeres llamó con una voz que era casi lo más bello que el hombre jamás en su vida hubiera escuchado, como los gritos de las ballenas al amanecer, no, quiza como los lobeznos recien nacidos que bajaban rodando por la pendiente en primavera o, pero no, era algo mucho mejor que todo eso, aunque, en realidad, daba igual porque, ¿qué estaban haciendo ahora las mujeres?
Pues ni mas ni menos que cubrirse con sus pieles de foca y deslizarse una a una hacia el mar entre alegres gritos de felicidad.
Todas menos una. La mas alta de ellas buscaba por todas partes su piel de foca, pero no habia manera de encontrarla. El hombre se armó de valor sin saber por qué.
Salió de detras de la roca y llamó a la mujer.
- Mujer...sé...mi... esposa. Soy... un... hombre solitario.
- No puedo ser tu mujer- le contesto ella-, yo soy de las otras, de las que viven temeqvanek, debajo.
- Se...mi...esposa..insistio el hombre-. Dentro de siete veranos te devolveré tu piel de foca y podras irte o quedarte como tu prefieras.
La joven foca le miro largo rato a la cara con unos ojos que, de no haber sido por sus verdaderos origenes, hubieran podido parecer humanos, y le dijo a regañadientes:
- Iré contigo. Pasados los siete veranos, tomaré una decision.
Asi pues, a su debido tiempo tuvieron un hijo al que llamaron Ooruk. El niño era agil y gordo. En invierno su madre le contaba a Ooruk cuentos acerca de los criaturas que vivian bajo el mar mientras su padre cortaba en pedazos un oso o un lobo con su largo cuchillo. Cuando la madre llevaba al niño Ooruk a la cama le mostraba las nubes del cielo y todas sus formas a traves de la abertura para la salida del humo. Sólo que, en lugar de hablarle de las formas del cuervo, el oso y el lobo, le contaba historias de la morsa, la ballena, la foca y el salmón.... pues esas eran las criaturas que ella conocia.
Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, la carne de la madre empezó a secarse. Primero se le formaron escamas y despues grietas. La piel de los parpados empezó a desprenderse. Los cabellos de la cabeza se le empezaron a caer al suelo. Se volvio naluaq, de un blanco palidisimo. Su gordura empezo a marchitarse. Trató de disimular su cojera. Cada dia y sin que ella lo quisiera, sus ojos se iban apagando. Empezó a extender la mano para buscar a tientas el camino, pues se le estaba nublando la vista.
Y llego una noche en que unos gritos despertaron al niño Ooruk y este se incorporo en la cama, envuelto en sus pieles de dormir. Oyo un rugido como el de un oso, pero era su padre regañando a su madre oyo un llanto como de plata restregada contra la piedra, pero era su madre.
- Me escondiste la piel de foca hace siete largos años y ahora se acerca el octavo invierno. Quiero que me devuelvas aquello de lo que estoy hecha-grito la mujer foca.
- Pero tu me abandonaras si te la diera, mujer- tronó el marido.
- No se lo que haria. Solo se que necesito lo que me corresponde.
- Me dejarias sin esposa y dejarias huerfano de madre al niño. Eres mala.
Dicho lo cual, elmarido aparto a un lado el faldon de cuero de la entrada y se perdio en la noche.
El niño queria mucho a su madre. Temia perderla y se durmio llorando... hasta que el viento lo desperto. Era un viento muy raro... Y parecia llamarlo, "Ooruk,Ooooooruk"
Saltó de la cama tan precipitadamente que se puso la parka al reves y se subio las botas de piel de foca solo hasta media pierna. Al oir su nombre una y otra vez, salio a toda prisa a la noche estrellada.
-Ooooooruuuuuuuuk
El niño se dirigio corriendo al acantilado que miraba al agua y alli, en medio del mar agitado por el viento, vio una enorme y peluda foca plateada...la cabeza era muy grande, los bigotes le caian hasta el pecho y los ojos eran de un intenso color amarillo.
-Oooooruuuuuuuuuuk
El niño bajo del acantilado y, al llegar abajo, tropezo con una piedra-mejor dicho, un bulto-que habia caido rodando desde una hendidura de la roca. Los cabellos de su cabeza le azotaban el rostro cual si fueran mil riendas de hielo.
- Oooooruuuuuuuuk
El niño rascó el bulto para abrirlo y lo sacudió... era la piel de foca de su madre. Percibio el olor de su madre. Mientras se acercaba la piel de foca al rostro y aspiraba el perfume, el alma de su madre lo azoto cual si fuera un repentino viento estival.
-Oooh-exclamo con una mezcla de pena y alegria, acercando de nuevo la piel a su rostro. Una vez mas el alma de su madre la traspasó.
-Oooh-volvio a exclamar, rebosante de infinito amor por su madre.
Y, a lo lejos, la vieja foca plateada... se hundio lentamente bajo el agua.
El niño salto de la roca y regresó a toda prisa a casa con la piel de foca volando a su espalda y cayo al suelo al entrar. Su madre lo levantó junto con la piel de foca y cerró los ojos agradecida por haberlos recuperado a los dos sanos y salvos. Despues se puso la piel de foca.
-Oh, madre, no lo hagas!- le suplico el niño.
Ella lo levanto del suelo, se lo coloco bajo el brazo y se fue medio corriendo y medio tropezando hacia el rugiente mar.
- ¡Oh madre!¡No!¡No me dejes!- gritó Ooruk
Y de repente parecio que la madre queria quedarse junto a su hijo, pero algo la llamaba, algo mas biejo que ella, mas viejo que el, mas viejo que el tiempo...
Continuara.....
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Gracias princesa, ERES UN SOL
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